Caseres

Pueblos y ciudades

Durante los siglos VII y VI A.C., las tierras donde ahora se ubica el pueblo de Caseres ya estaban habitadas y los primeros habitantes eran los Ilercavones (una rama de los Iberos). Los poblados ibéricos excavados y registrados por el arqueólogo Dr. Bosch y Gimpera en 1914, son “La Gessera”, “Els Corralets”, “Serra Mitjana”, “Coll del Moro de Mudefer” y “El Puig”.“La Gessera” ha sido rehabilitada en 2014, se ha facilitado su acceso y se puede visitar con comodidad. Es posible que otras colinas como las actuales ubicaciones de Mudefer y de Caseres también fueran en su tiempo asentamientos ibérico pero, al haberse edificado a posteriori, no es fácil poderlo determinar. En uno de sus informes sobre estas tierras, el Dr. Bosch y Gimpera decía: “Casi no hay cima ni terreno donde no aparezcan restos de población ibérica”.

La historia de Caseres nos demuestra que por aquí han pasado Fenicios, Cartagineses, Romanos, Visigodos, Árabes, Templarios, Cátaros y Hospitalarios. De todos ellos han quedado algunas muestras o restos arqueológicos y así se ha ido configurando esta tierra fronteriza. De los árabes ha quedado el lugar de Al-mudéfar o Mudefer, su nombre proviene del árabe Almuzaffar, que significa "el victorioso". Parece, por esta precisión, que el lugar tendría que ser de origen sarraceno. En el año 1280 el mando templario de Miravet concedió el cortijo de Mudéfar a dos vecinos de Huerta, Pere Salvador de Regalo y Jaume de Marçà, para que lo poblaran. En 1359 el lugar continuaba vinculado a la comanda de Miravet, ahora de los hospitalarios. El año 1643, durante la guerra de los Segadores, lo saquearon tropas del conde-duque de Olivares, dirigidas por el marqués de los Velez. A mediados del siglo XIX parece que el castillo sufrió un incendio, entonces el lugar todavía estaba habitado, hasta el año 1842, que Mudéfer quedó integrado en Caseres.

En el año 1.153 Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, con la ayuda de los Templarios, reconquistó el territorio a los árabes.

De los Cátaros sabemos que, huyendo para esconderse, vino a vivir a Caseres en 1324, un íntimo amigo de “Guilhèm de Belibaste” (éste fue el último perfecto cátaro) llamado Pere Mauri de Montelhó, pastor de profesión, junto a tres mujeres, Blanca Martí de Junac, su hermana Raimona Martí de Junac y la hija de ésta, Guillemina. A buen seguro que tenían algún parentesco con Belibaste y Pere Mauri las quería proteger. El hecho que vinieran a Caseres, no fue casual. Tenemos que suponer que en el pueblo vivían algunas familias cátaras que los querían ayudar. En la fachada principal de la iglesia se puede ver una mano esculpida en piedra, símbolo del catarismo. De la Guerra de los Segadores,  año 1640, tenemos constancia de que fue durante el mes de Octubre, el día 16, cuando el Ayuntamiento pidió ayuda y armas para parar las tropas que venían de Calaceit pero, no las pudieron parar y el pueblo quedó destruido.

La guerra de sucesión española, que empezó el 1701, llegó a Caseres el día 1 de marzo de 1706, cuando entraron las tropas procedentes de Maella para saquear y quemar el pueblo. Y en la guerra civil española de 1936-1939, hay que decir que en Caseres afectó desde sus inicios. Y en la "Batalla del Ebro" de 1938, concretamente del 27 de julio al 16 de noviembre de ese año, la población civil vivió de cerca la batalla y sufrió sus consecuencias.

Fuente: Ayuntamiento de Caseres

977-431909
Pl. Espanya. 4
aj.caseres@altanet.org
Fuente: [1] Willtron
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