Miravet

Pueblos y ciudades

La situación privilegiada de este lugar hace pensar que podría haber sido un asentamiento ibérico. La situación estratégica de este tipo de asentamiento, a lo largo del río, una buen ubicación tanto desde el punto de vista defensivo como económico, avalan este supuesto. También es posible un asentamiento romano, según los indicios que se pueden observar en ciertas partes de sus fundamentos o restos de opus spicatum (construcciones utilizadas en tiempo romano) a las murallas. Pero el hecho que sabemos es que, durante el dominio árabe, se integró a la estructura defensiva que se estableció a lo largo del Ebro, y que constituyó, junto con Siurana, uno de los últimos reductos del poder islámico en tierras del Principado. A buen seguro que es en este periodo cuando aparecen un conjunto de estructuras urbanas concentradas a la fortaleza con el nombre de "Muràbit", de donde es originario el actual nombre de Miravet.

En el año 1153 fue conquistado por Ramón Berenguer IV, cinco años después de Tortosa, y en este mismo año, según un documento datado del 24 de agosto, el conde dona el Castillo de Miravet, con todos sus términos y pertenencias, a la Orden del Templo, concretamente al maestro de Provenza e Hispania, Pere de Rovira. Este regalo, junto con las otras fortalezas secundarias, convirtieron los templarios en unos de los pocos señores de toda la zona comprendida entre los ríos Ebro y Algars.

La repoblación del lugar se efectuó unos años más tarde, sin excluir a la población sarracena, conviviendo en la villa las comunidades morisca, judía y cristiana hasta la expulsión de los dos primeros, en el siglo XVII. En el fogaje de 1497, después de la expulsión de los judíos, había un 97% de población morisca en Miravet.

Los templarios reconvirtieron una parte del recinto fortificado en castillo-monasterio, siguiendo el estilo románico-cisterciense, que se convirtió unas décadas más tarde en la sede de la Orden a la Corona de Aragón, con el archivo y el tesoro provincial. Desde Miravet se planearon las conquistas de Mallorca y Valencia y salieron los mejores ejércitos del reino, tal como registran los documentos de la época. El 13 de diciembre de 1307, Jaume II ordena la detención de los templarios a su reino, según el deseo del papa Climent V y Felip IV, rey de Francia. Durante doce meses, los templarios refugiados en el Castillo de Miravet sufrieron el asedio más largo que conoció la Orden, convirtiéndose en el último reducto a la Corona, capitaneado por Fray Ramón de Saguardia y Fray Berenguer de Santo Justo. El 12 de diciembre de 1308 se produce la rendición pacífica, finalizando así todo un año de resistencia. El 1312, la Orden de la Milicia del Templo de Salomó, "los Pobres Caballeros de Cristo", se extingue, cerrando así un capítulo más de la historia de Occidente.

En el año 1317, con la caída del Templo, el castillo y numerosas posesiones más, pasan a manos de la Orden del Hospital dependiente de la Castellanía de Amposta. Los hospitaleros ordenaron la compilación del Libro de Costumbres de Miravet (1319), en versión latina y catalana, que otorgaba una cierta autonomía a los pueblos de la castellanía. Miravet continuó dando nombre a la bailía prácticamente hasta la extinción de la Orden el 1835, pero la subida de impuestos y las plagas y pestes que se produjeron en las décadas subsiguientes provocó una notable baja demográfica y decadencia económica que le hizo perder el protagonismo que vivió durante el dominio templario, hasta que se produjo la expulsión de los moriscos el 1610.

A pesar de esto, el castillo de Miravet, continuó teniendo importancia, sobre todo durante las sucesivas guerras que tuvieron lugar en el Principado, y en especial la del año 1640, que comportó un aumento de población considerable, en buena parte de la misma población huida años atrás hacia Valencia y Aragón. La recuperación de la industria artesana, sobre todo los oficios de botijos, y la venta de sus productos río arriba por todo Aragón, siguiendo la tradición de los siglos anteriores, dio un nuevo empuje a la población que no se vio afectada hasta la guerra de Sucesión de Felip V, el 1714, y la desmantelación y orden de derribo de Carles III, en 1750, pero todavía sirvió durante las guerras carlistas al siglo XIX. Después de la desamortización de Mendizabal, los carlistas lo reconstruyeron y lo ocuparon hasta 1875, cuando el general Martínez Campos lo bombardeó y lo conquistó. La villa y el castillo volvieron a sufrir las consecuencias bélicas de la Guerra Civil española de 1936, sobre todo en el 38, durante el tiempo que se libró la Batalla del Ebro.

Fuente: Ayuntamiento de Miravet

http://ebrebiosfera.org/es/admin/structure/menu/manage/menu-menu-secundari

977-407134
Pl. Major. 1
aj.miravet@altanet.org
Fuente: [1] Angela Llop

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Baix Ebre, Ribera d'Ebre
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