Móra la Nova

Pueblos y ciudades

En la villa de Móra la Nova hay censadas 3.326 personas, a pesar de que la población real es sensiblemente superior. La progresión del crecimiento de la población, en tres siglos diferentes, fue la siguiente: 126 vecinos en 1718, 562 vecinos en 1818, y 1.855 vecinos en 1918.

Los veinte primeros cortijos, además de unas casas situadas en la parte antigua del municipio, eran los de Marianet, Calderer, Biset, Vallovà Masip, Subirats, Teixidor, Boló, Peretona, Sabut, Calafí, Marruixo, Magrell, Giró, Coque, Giralt, Manou, Pedret, Ventura, Cabo y Bot.

La segregación de Móra d'Ebre se inició en el 1815, un año después de la Guerra del Francés. El rey Fernando VII volvió a Madrid después de pasar seis años en Francia, y abolió la Constitución de Cádiz de 1812. Se produjo, pues, el regreso al régimen absolutista. Después de numerosas dificultades, el rey Fernando VII le concedió la Carta de Población el día 3 de abril de 1830. El proceso fue largo y surgieron impedimentos y obstáculos. Con todo el trámite, también se concedió una jurisdicción llena, que significaba la gracia fundamental, y que suponía la facultad de las personas constituidas en autoridad o de los organismos públicos que tenían que entender cuestiones de su competencia dentro del ámbito territorial.

Los hombres que hicieron posible la segregación fueron: Jaume Nolla (alcalde), Pere Nogués (regidor 1º), Josep Pedret (regidor), Josep Pedret (síndico), Francisco Escoda, Josep Antoni Solé y Joan Baptista Piñol (secretario). En documentos inmediatamente posteriores, se encontró a Josep Compte como alcalde y a Ramon Castellà como regidor.

Es inevitable hablar del ferrocarril cuando hablamos de Móra la Nova, puesto que, de hecho, supuso el revulsivo más grande desde la constitución de la villa como municipio independiente. Joaquim Nolla, abogado de prestigio y reconocimiento en Barcelona, pero hijo de Móra la Nova, tuvo mucho que ver. Él fue quién tuvo una idea clara sobre el proceso que tuvo que emprender para traer el tren.

Nolla se puso en contacto con el ingeniero de la compañía de ferrocarril, Eduard Maristany, y acordaron que el trazado de la vía férrea hiciese aquel rodeo de cinco kilómetros para pasar por Móra la Nova, además de construir el túnel de Darmós, puesto que el trazado normal hubiera sido cruzar el Ebro por el municipio de Garcia, y seguir por el río Siurana, siguiendo por el barranco del “Ull de l’Asmà”, lugar donde hubieran situado la estación. La negociación fue larga y laboriosa. Parece ser que Maristany, para acceder a las pretensiones de Nolla, pidió una compensación económica del pueblo. Propuso que el pueblo aportara los terrenos donde tenía que quedar asentada la estación. Finalmente, se cedieron los terrenos de manera gratuita, sobre todo porque la población tomó conciencia de la importancia del hecho. Todavía se conservan los documentos en archivos particulares. A partir de ese momento, fueron años de crecimiento para Móra la Nova alrededor del engranaje que suponía la estación de tren. Mil personas llegaron a trabajar a la estación, que también reunía talleres importantes. La economía creció y se diversificó, con el paréntesis, obviamente, de la Guerra Civil, de la posguerra. Después de la Guerra civil, la población, como el resto del país, empezó a recibir inmigrantes que venían desde varias partes del estado.

La villa, la más joven de la comarca desde el punto de vista de autonomía, ha crecido ordenadamente y actualmente es la tercera población de la comarca.

Fuente: Ayuntamiento de Mora la Nueva

977-400347
Major. 88
aj.moralanova@altanet.org
Fuente: [1] Jolle
¿Eres una empresa? Únete

Los recursos locales, productos y servicios que potencian las actividades económicas tradicionales y la nueva economía social en el marco de la sostenibilidad de Les Terres de l’Ebre, pueden solicitar el uso de la marca y el logotipo Terres de l’Ebre Reserva de la Biosfera.

Más información